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“No tengo tiempo”: Una de las principales barreras de un estilo de vida saludable

No tengo tiempo para… cocinar, hacer ejercicio, preparar las frutas de la merienda, descansar, tener vegetales listos para consumir, relajarme, en fin; la lista puede volverse interminable. Esta frase se ha vuelto tan común que la repetimos de forma automática y nuestro cerebro la acepta como verdad, lo cual puede sabotear desde un nivel inconsciente el mantener hábitos que contribuyan a un estilo de vida saludable. Si te suena familiar te invito a seguir leyendo este artículo.

 

Esta carrera interminable en contra del tiempo que es muy propia de la vida moderna, nos aleja de mantener prácticas de autocuidado como el descanso, hacer ejercicio, alimentarnos saludablemente o incluso dedicar tiempo de calidad con nuestros familiares, pareja o amigos para cultivar relaciones sanas, la práctica sostenida en el tiempo de estas acciones mejorarán nuestra salud tanto física como mental, lo cual se traduce en calidad de vida hoy y a largo plazo.

Ahora bien, cuestionémonos realmente qué es lo que pasa: ¿no tengo tiempo? o más bien ¿no quiero tener tiempo? Cuando algo en tu vida es realmente es una prioridad, siempre va a haber tiempo, sin embargo, nuestras prioridades no siempre tienen el orden que deberían, nos dejamos a nosotros mismos y a nuestra salud para después, en muchas ocasiones los que van primero en las prioridades son los demás, el trabajo y otras obligaciones, si no cuidamos de nosotros mismos entonces ¿quién?

 

Para mantener un estilo de vida saludable requiere que hagamos un esfuerzo activo y consciente, no se puede improvisar, ni tampoco podemos pretender sentarnos a esperar que baje del cielo la motivación para hacer ejercicio o comer saludablemente, sucede al contrario, una vez que llevamos algún tiempo haciendo actividad física y alimentándonos de forma más sana empezamos a notar los cambios y una mayor sensación de bienestar, es ahí en donde encontramos la motivación para mantener estas prácticas y que se conviertan en hábitos.

 

Dado que un estilo de vida saludable no se puede improvisar, la planificación de tu alimentación no podés dejarla en manos del azar o del destino, y simplemente decidir lo que vas a comer de acuerdo al momento y lugar en donde estés cuando tengás hambre. La organización de una alimentación saludable inicia desde antes de ir a comprar los alimentos, en donde primero planeamos qué vamos a comer, hacemos nuestra lista de compras valorando lo que ya tenemos en casa y luego vamos a comprar los alimentos saludables que convertirán a la alacena en un aliado de nuestra salud.

 

Dedicar un rato de la semana para adelantar ciertos procesos, es decir, ir un paso adelante en la cocina y te ayudará a reducir el tiempo que tardás al cocinar, poco a poco irás descubriendo cómo crear tus propios atajos en la cocina, si no sabés por donde empezar te invito a mi taller virtual “Crea menús saludables y prácticos”, en donde aprenderás las características de una alimentación saludable, cómo hacer tus propios menús y a dejar de complicarte en la cocina, optimizar el tiempo que dedicás a cocinar y hacerlo de forma saludable para acercarte a tus objetivos de salud

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