Esta es la pregunta del millón durante el fin de año, en el título puse tamales, pero podés poner lo que se te venga a la mente: queque de navidad, galletas de navidad, chocolates, en fin cualquier alimento característico de esta época. Te invito a seguir leyendo este blog para que podás descubrir cuántos tamales podés comer.
Para muchos diciembre representa una de estas posiciones: tratar de meterse en una burbuja todo el mes deseando que llegue enero, rechazando cualquier invitación para “evitar la tentación”; en el otro extremo, los que le dan rienda suelta a la comilona con la firme convicción de que en enero hacen dieta estricta y ejercicio extremo para compensar los estragos de diciembre. Lo que ignoramos es que ninguno de estos escenarios es el adecuado, ni la represión ni el exceso. Por esto te comparto algunos consejos que te ayudarán a tener una perspectiva más positiva de la comida que te permita disfrutar con paz el fin de año
- Nuestro cuerpo es sabio, sabe exactamente cuánto necesitamos comer, por eso los niños pequeños tienen días en donde comen muy poco y otros días comen mucho más, esto se llama autoregulación de la ingesta. Conforme vamos creciendo perdemos la capacidad de regular cuanto comer, porque en nuestra crianza nos han enseñado que no nos levantamos de la mesa hasta haber terminado el plato, o que hay niños que mueren de hambre y no podemos desperdiciar la comida, como si comer todo nuestro plato fuera a resolver el problema del hambre en el mundo. En fin, debemos prestar más atención al comer para escuchar las señales de saciedad que nuestro cuerpo nos envía, practicá comer hasta estar satisfechos y no hasta sentirnos mal física y emocionalmente.
- Comé despacio y sin distracciones, facilitará que te percatés de que estás saciado y comer realmente lo que necesita tu cuerpo. Las distracciones pueden ser el celular, tablet, televisión, etc. La hora de la comida debe ser un momento que te relaje, un rato agradable, con conversaciones que te nutran.
- Quitale la etiqueta a los alimentos: muchas veces sentamos en el banquillo de los acusados a ciertos alimentos, recordemos que la comida es comida, ni buena ni mala. El comer con etiquetas te hará realizar acciones compensatorias cuando comés algo etiquetado negativamente, por ejemplo una conducta compensatoria sería comerte el tamal pensando que al día siguiente harás 3 horas de ejercicio y solo comerás lechuga y agua, sumido en estos pensamientos ni disfrutaste tu tamal diseñando tu propio castigo. Una conducta asertiva sería comer despacio el tamal, saborear cada bocado y disfrutarlo con una buena taza de café.
- Asumí la responsabilidad de lo que comés, ser consciente de que un alimento te aleja o te acerca de tus metas de peso o de salud, definitivamente te ayudará a saber cuándo parar, vos sos el experto en tu propio cuerpo, sabés muy bien lo que te hace bien y lo que no.
Poné en práctica estos 4 simples pasos, acompañándolos de tu alimentación saludable habitual y de actividad física, verás que el fin de año no es tan terrible como lo pintan. Respondiendo a la pregunta con la que inicié este blog: vos tenés la respuesta, tu cuerpo te dirá cuanto es suficiente, escúchalo.
Espero que tengás una hermosa Navidad y un año nuevo lleno de alegría, paz y salud.
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